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Consultar la Biblioteca Real

La biblioteca fundada por Felipe II en el Monasterio del Escorial no sólo responde a una de las principales preocupaciones que tuvo el Rey a lo largo de su vida, la del coleccionismo y atesoramiento de libros, sino también a uno de los ideales fundamentales del humanismo. De hecho, humanistas de gran talla, como Juan Páez de Castro, Juan Bautista Cardona, Antonio Agustín, Ambrosio de Morales, Benito Arias Montano, etc., colaboraron en los planes del monarca de crear una biblioteca regia. En los textos en los que le expusieron sus pareceres sobre este ambicionado proyecto, que aún se conservan, encontramos la explicación de que el actual recinto que conocemos como Salón Principal o Salón de los Frescos contara ya desde sus inicios con instrumentos matemáticos, astrolabios, esferas armilares, globos terrestres, dibujos y grabados, reproducciones de fauna y flora, monetario y medallero, etc., aunque el fondo principal fuera siempre el bibliográfico. Este fondo se originó a partir de la propia colección privada del rey Felipe II y fue organizado inicialmente por Benito Arias Montano, con la ayuda de Fray José de Sigüenza.

La decoración pictórica del Salón Principal fue encargada al maestro Pellegrino Tibaldi. El destino de este recinto fue desde el principio albergar obras impresas en la magnífica estantería clasicista diseñada por el arquitecto Juan de Herrera. Este gran salón quedó instalado definitivamente en 1593. Los manuscritos se custodiaron en un salón contiguo, pero de dimensiones más reducidas y carente de ornamentación al fresco.

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Aunque la Biblioteca ha pasado por momentos infaustos, incendios y guerras que destruyeron o hicieron desaparecer parte de sus fondos, sigue siendo una de las más importantes de España: conserva cerca de seis mil manuscritos (árabes, latinos, griegos, castellanos, hebreos, italianos, franceses, catalanes, valencianos, gallegos y portugueses), los incunables se acercan a los quinientos, los ejemplares impresos del siglo XVI son casi once mil, la colección de grabados supera los dos mil, la de monedas las dos mil doscientas, la de dibujos los novecientos; hay, además, dos archivos, uno de documentos y otro de música, una colección de “auténticas” de las reliquias y un buen número de libros de cuentas. Entre las obras más destacadas se pueden enumerar: el Códice Áureo (siglo XI), varios códices ordenados por el rey Alfonso X el Sabio, como dos ejemplares de las Cantigas de Santa María, el Libro de los juegos de ajedrez, dados y tablas ordenado o el Lapidario (siglo XIII), el libro del Apocalipsis figurado de la Casa de Saboya (siglo XV), un ejemplar del Beato de Liébana (siglo X), un Breviario de Carlos V en cuatro volúmenes, los códices Vigilano y Emilianense (siglo X), el Ceremonial para la coronación de los reyes de Castilla y Aragón (siglo XIV), la Crónica Troyana (siglo XIV), el libro sobre las Utilidades de los animales (siglo XIV), etc. Se conservan, además, cuatro obras autógrafas de Sta. Teresa de Jesús: Vida, Camino de perfección, Modo de visitar los conventos, Fundaciones. El libro más antiguo de la biblioteca es una obra de San Agustín sobre el Bautismo, copiado probablemente en el siglo VI.

Esta biblioteca sigue ocupando la misma sede que la viera nacer y mantiene vivo su aspecto original. Hasta la desaparición de los monjes jerónimos fueron ellos los encargados de su funcionamiento. En 1885, por Real Orden del 12 de octubre, se establecen las normas concretas para hacer efectiva la entrega de la Biblioteca Regia Laurentina a la Orden de San Agustín.

En cumplimiento de esa orden, fue nombrado el P. Pedro Fernández Miranda representante de los agustinos y se designó el personal preciso para actualizar el inventario. La actualización duró desde octubre de 1885 hasta junio de 1886: el día 28 de ese mes se firmaron los cuadernos de entrega y el 15 de julio se abrió el salón de estudio a los investigadores.

Desde esa fecha se han hecho cargo de la biblioteca como directores los siguientes religiosos agustinos:

  1. Pedro Fenández Miranda (1885-1889)
  2. Fermín Uncilla y Arroitajáuregui (1889-1895)
  3. Benigno Fernández Álvarez (1895-1901)
  4. Guillermo Antolín Pajares (1901-1925)
  5. Beato Melchor Martínez Antuña (1925-1930)
  6. Beato Julián Zarco Cuevas (1930-1936)
  7. Luciano Rubio Calzón (1939-1952)
  8. Nemesio Morata Martínez (1952-1960)
  9. Gregorio de Andrés Martínez (1960-1971)
  10. Teodoro Alonso Turienzo (1971-1974)
  11. Braulio Justel Calabozo (1974-1982)
  12. Teodoro Alonso Turienzo (1982-1994)
  13. José Luis del Valle Merino (1994- )

Para más información sobre los horarios de apertura a los investigadores y el funcionamiento general de la biblioteca remitimos a su página web: http://rbme.patrimonionacional.es/